MEMORIAS en mi habitación.
¿Me recuerdas? Seguro ya no.
¿Por qué? ¿Qué hice mal? ¿Acaso nunca me quisiste?
¿Porque me trataste siempre como poca cosa? Todo lo que hacía lo hacía solo por ti. Quería que me notaras, que me felicitaras y te sientas orgullosa de mí, quería que me vieras.
Siempre supe que no era el favorito, cosa que me hubiese gustado ser, pero lo sabía. Tu trato hacia mi te delataba. ¿Sabías que te observaba? ¿Acaso lo hacías apropósito? Me hacías daño. Me sentía la criatura más insignificante en ese momento y tal vez esa fue la razón por la que me volví frio de corazón. Por esa razón nunca deje que nadie hiciera lo mismo conmigo de nuevo. Y lo peor fue que tú fueras así conmigo, tú, la persona a la que supuestamente mas amo.
Por mi parte, trate de no reprocharte nada, aunque lo sintiera, nunca me queje al contrario, quería ser una mejor persona a tus ojos. Te decía en susurro RECONOCEME, mírame, mírame.
Te odie y sé que no tengo perdón por decirlo, pero te odie. Hubo momentos en los que me sentía desfallecer, sentía que mi vida no valía nada, necesitaba apoyo y tú no estabas. Necesitaba un consejo y no te vi. Te Necesitaba y nunca apareciste. Cuantas veces llore en mi cuarto, solo. Esperando que aparecieras y me abrazaras tan fuerte haciéndome olvidar. Te necesite y tal vez nunca te lo dije. No preguntaste. Quería contarte mi día y nunca escuchabas. Quería decirte mi problema y siempre estabas ocupada. Me ayudaste a ser frío y te agradezco. Tú, ya no me dañas y tus palabras ya no son dagas para mí. Felicidades, mis logros son tuyos juntos con mis recuerdos.
Ya no te odio. Y cuando lo hice, debí ser castigado, no solo por Dios sino por mi mismo también. Odiar no es mi estilo ahora. Dejo pasar lo malo, como ignorarlo. Porque sé que la gente puede ser mala y que solo quieren verme desmoronarme. Gracias, me has enseñado lo que es el dolor de ser ignorado y humillado. Te agradezco que hayas sido tú, la persona a la que ame y deje de odiar. Por eso te escribo esta carta, para felicitarte, por la persona en la que me he convertido y que tal vez ahora nunca vuelvas a ver. Cuando leas esto, tal vez ni me recuerdes, pero alégrate porque me enseñaste de la manera más dura lo que es odiar. Pero yo, ya no te odio, te odie pero ya no.
Para mi único amor no correspondido
Tu hijo Juan.
Que tal?? melancolico?? jajaja si algo.. me pase o//O
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